El paciente no tiene dónde ver su resultado: se le manda por WhatsApp o se le imprime.
Entra a su portal con su DNI y el código de su orden. Ve el informe, lo descarga en PDF y lo tiene siempre, sin depender de que alguien le reenvíe un archivo. El WhatsApp no desaparece: ahora lleva el enlace, y del enlace queda registrado quién lo abrió y cuándo.
"¿Ya está mi resultado?" es la llamada de todos los días.
Mientras se procesa, el portal muestra en qué va —muestra tomada, en la central, en proceso, en revisión— y la hora estimada de entrega. Nunca muestra un valor sin validar.
Los equipos de bioquímica y hematología no están conectados: el resultado se anota y se digita.
Los dos analizadores mandan sus resultados al sistema (ASTM E1381 / E1394). El valor entra directo en la orden del paciente y el tecnólogo solo revisa y valida.
La muestra se toma en un punto y se procesa en otra parte, y en el medio no hay registro.
Cada tubo viaja en una valija que se cierra en el punto y se abre en la central marcando tubo por tubo. Lo que no se marca queda como no llegado, con nombre y orden, antes de que el paciente pregunte. Además cada tipo de muestra tiene su tiempo máximo y el sistema avisa cuando se pasa.
Cada transcripción es una oportunidad de error de tipeo.
El valor que sale del analizador es el que queda en el informe: nadie lo vuelve a escribir. La trazabilidad muestra que ese resultado llegó del equipo y no de un teclado.
Se pierde tiempo copiando y volviendo a revisar.
Contando 7 minutos por paciente, con 22 pacientes al día se van 66.7 horas al mes solo en transcribir. Con la interfaz ese tiempo desaparece.
¿Cómo sabe el equipo a qué paciente pertenece la muestra?
Por la etiqueta. Cada tubo sale rotulado con su código de barras, el analizador lo lee y por eso el resultado cae en la orden correcta sin que nadie lo dirija.
No hay control de reactivos: no se sabe qué entró, qué salió ni qué se perdió.
El kardex registra entradas, salidas, mermas y ajustes con su saldo y su valor. Las salidas las genera la receta del examen procesado, así que nadie tiene que anotarlas.
El dinero se lleva aparte y sin orden.
Caja con apertura y cierre de turno, cobros por medio de pago y liquidación del día en PDF. Boletas y facturas salen del mismo cobro contra SUNAT.
Llegan pacientes extranjeros y el sistema solo entiende DNI.
Se admite por DNI, carné de extranjería o pasaporte. Con DNI los datos se traen de RENIEC; con documento extranjero se registran una vez y desde la segunda visita el paciente ya sale buscando ese número.
En el laboratorio no siempre hay internet.
La admisión, las etiquetas y la llegada de resultados trabajan contra la mini PC del laboratorio. Lo que se hace sin conexión queda en cola y sube solo cuando el internet vuelve.
Los convenios con clínicas y empresas se llevan en cuadernos aparte.
Cada convenio tiene su tarifa, su consumo del mes y su estado de cuenta, y entra a su propio portal a bajar los informes de sus pacientes sin llamar al laboratorio.